El motor de combustión interna propulsa las ruedas traseras de forma permanente y las ruedas delanteras son propulsadas a través de un embrague controlado eléctrica o mecánicamente si es necesario
El motor de combustión interna propulsa las ruedas traseras de forma permanente y las ruedas delanteras son propulsadas a través de un embrague controlado eléctrica o mecánicamente si es necesario